Buenos días, lectores.
En la pasada reseña os contaba cómo me gusta que un libro me sorprenda. Me encanta que me dejen ojiplática, atónita, totalmente flipada, no nos engañemos. Pero hay momentos para todo, días en los que solo apetece quedarse en pijama y hacerse una bola en el sofá, con un moño a lo alto y un tazón de café calentito en la mano. En esos días, personalmente, reclamo familiaridad, la seguridad que me brindan ciertos autores/autoras. Rainbow Rowell es una de ellas, siempre, siempre, me gustan sus historias. Es especial. Hoy os comparto mi opinión alrededor de uno de sus últimos libros.